Sarahí Piñón González es una joven tunera, graduada de Artes Plástica, que dedica parte de su tiempo libre a la confección de manualidades con plástico, consiente de que al reusar este producto contribuye a la preservación del medio ambiente.
El plástico es un residuo cuya asimilación por la naturaleza es complicada y lenta, y este hecho junto con una producción de plásticos en aumento, da como resultado que encontremos una cantidad de residuos considerables y difíciles de manejar.
La talentosa joven, que trabaja en el Consejo Provincial de las Artes Plásticas de Las Tunas, comenzó a trabajar con ese producto hace alrededor de 15 años y aunque también crea con otros materiales como cartulina y pintura acrílica, asegura que su interés para usarlo se debe a al incremento en el entorno en el que convive.
El plástico puede reciclarse para fabricar nueva materia prima, evitando que los residuos vayan al vertedero y ahorrando recursos naturales y gasto energético en la producción de los mismos.
Con este material pueden elaborarse varios productos, entre ellos: ropa, bolsos, envases, mobiliario, maceteros, por lo que su reciclaje, como el de cualquier otro producto, conlleva una serie de beneficios, económicos, sociales, pero sobretodo, ambientales.
0 personas les ha gustado esta publicación